domingo, octubre 05, 2008

Cuenta Cabrera Infante sobre Capablanca y Alekhine

El escritor cubano destacaba las diferencias entre su compatriota Capablanca y Alekhine, a quien detestaba (como tanta gente en el mundo del ajedrez).

Cabrera Infante nos dice que durante su prolongado reinado, Alekhine solía contar una anécdota que presentaba como cierta: una noche de 1914, en un hotel de San Petersburgo, alguien toca a la puerta de Alekhine. Es un viejo campesino, quien afirma que ha encontrado la forma de que las blancas den jaque mate en 12 jugadas, sin que nada se pueda hacer para evitarlo. Alekhine lo invita a demostrarlo en el tablero, y el viejo lo vence una y otra vez. Impresionado, Alekhine lleva al viejo a la habitación de Capablanca (en esa época un ajedrecista muy superior) y se repite el asombroso resultado. Nada pueden hacer los maestros frente al viejo campesino analfabeto.

A esta altura de la anécdota, Alekhine hacía una pausa. ¿Y qué pasó entonces?, le preguntaban sus oyentes. Y el ruso contestaba: “Pues que Capablanca y yo matamos al viejo. Ahí mismo en su cuarto y luego lo echamos al Neva. Eso fue lo que pasó. De no haberlo hecho, ni Capablanca ni yo habríamos sido campeones de ajedrez del mundo.”

domingo, mayo 04, 2008

Cuenta el Cuchi Leguizamón de la vida de Manuel J. Castilla

El Barbudo era un tipo maravilloso. Extraordinariamente exitoso y aún más sabio como compañero. Mire, nosotros teníamos un amigo, don Juan Riera, quien era propietario de una panadería en la calle Lerma. Manuel todas las mañanas le compraba el pan calentito, pero una vez al Barbudo lo dejaron sin trabajo en el diario El Intransigente, entonces no fue más. Pero al poco tiempo Rierita comenzó a llevarle personalmente el pan de la mañana. Manuel le dijo que no lo aceptaba porque no podía pagarlo y ¿sabe qué le contestó Rierita? ‘Antes cuando usted podía, venía y me compraba el pan, pero ahora que no puede es mi obligación llevárselo todos los días’. Mire qué filosofía.

jueves, mayo 01, 2008

Tato Bores

¡Qué país! ¡Qué país!
¡No me explico por qué nos despelotamos tanto... si éramos multimillonarios!
Ud. iba y tiraba un granito de maíz y ¡paf!, le crecían diez hectáreas...Sembraba una semillita de trigo y ¡ñácate!, una cosecha que había que tirar la mitad al río porque no teníamos dónde meterla...Compraba una vaquita, la dejaba sola en el medio del campo y al año se le formaba un harén de vacas...
Créame, lo malo de esta fertilidad es que una vez, hace años, un hijo de puta sembró un almácigo de boludos y la plaga no la pudimos parar ni con DDT...
Aunque la verdad es que no me acuerdo si fue un hijo de puta que sembró un almácigo de boludos, o un boludo que sembró un almácigo de hijos de puta.

miércoles, abril 30, 2008

Borges y la Muerte

Me llama la atención que la gente piense: "Voy a morirme y el mundo seguirá andando...". Nadie piensa: "qué horror, yo no existía durante el sitio de Troya". Si no nos duele no haber estado presentes en la Guerra de Troya, qué nos importa saber que no estaremos presentes en las próximas guerras.